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NO HAY SOLUCIÓN.... ¡ES UN VICIO!

Fecha 20/02/2007 16:45   - 265 visitas
 

Un yuppi ambicioso decidió por fin tomarse unas vacaciones. Hizo una reserva para un crucero por el Caribe y se dispuso a pasar la mejor época de su vida... por el momento.
De forma inesperada, se formo un tifón que hizo naufragar el barco en pocos minutos. Cuando el hombre volvió en si, se encontró en una playa sin nadie a su alrededor, ni víveres ni nada que no fueran plátanos y cocos.

Acostumbrado a la vida en hoteles de cuatro estrellas, este hombre no tenia ni idea de lo que hacer. Se paso los siguientes cuatro meses odiando los plátanos, bebiendo coco, añorando su vida pasada y fijando su mirada en el horizonte en busca de barco que viniera a rescatarle.

Un día estaba tumbado en la arena cuando percibió por el rabillo del ojo algo que se movía. Era un barco de remos, y en el iba la mujer mas hermosa que el había visto jamas. Ella llego remando hasta el y le pregunto asombrada: "¿De dónde has venido?, ¿cómo has llegado hasta aquí?".

"Vengo remando desde el otro lado de la isla" -continuó. "Vine a parar aquí cuando mi barco se hundió".

"Asombroso", dijo él. "No sabía que hubiera habido más supervivientes ¿Cuántos sois? Habéis tenido mucha suerte de que el mar arrojara a vuestra playa esta barca de remos".

"Estoy yo sola" dijo la mujer. Y el mar no llevo esta barca a la playa, ni esta barca ni nada de nada.

Él estaba confuso. "Entonces, ¿cómo has conseguido la barca?".

"Es fácil" repuso la mujer. Yo misma hice la barca de materiales que he ido encontrando por la isla. Los remos están hechos con troncos de arboles de caucho, el fondo lo tejí con ramas de palmera y los laterales y la popa esta hechos de madera de eucalipto".

"Pe..pe..pero eso es imposible" tartamudeo el hombre. "No tienes herramientas, ¿cómo has podido hacerlo?".

"¡Ah! No ha habido ningún problema en eso," replico la mujer. "Al sur de la isla hay unos estratos poco comunes de roca aluvial. Me di cuenta de que sí lo calentaba en el horno hasta una cierta temperatura, podía obtener una especie de hierro bastante dúctil. Lo utilice para hacer algunas herramientas y con ellas el resto del material que necesitaba. Pero basta ya de hablar de estas cosas. ¿Dónde vives?".

Bastante avergonzado el hombre contesto que había estado durmiendo en la playa todo el tiempo. "Bien" dijo ella "ven conmigo a la barca y vayamos donde yo vivo".

Después de unos pocos minutos remando, ella atracó el bote en un pequeño embarcadero. El hombre miraba el lugar al que habían llegado. Delante de él, se abría un camino de piedras que conducía a un pequeño bungalow pintado de azul y blanco. Mientras la mujer amarraba el bote con una cuerda tejida en cáñamo, el hombre solamente era capaz de permanecer de pie mirándolo todo como atontado.

Mientras caminaba hacia el interior de la casa ella dijo de modo informal: "no es gran cosa, pero yo le llamo mi casa. Siéntate por favor, ¿te apetece beber algo?"
"No, no gracias" dijo él todavía aturdido "soy incapaz de beber una gota mas de zumo de coco".

"No, no es zumo de coco" replico la mujer. "Tengo un refresco, ¿te va la piña colada?".

Tratando de esconder su continua vergüenza, el hombre acepto y ambos se sentaron en el sofá a charlar. Después de que hubieran intercambiado sus historias, la mujer dijo "si no te importa, voy a ponerme algo mas cómoda".

¿Te gustaría darte una ducha y un afeitado? Hay una maquinilla de afeitar arriba en el armario del cuarto de baño".

Si preguntar nada más, el hombre fue al baño. En el armario había una maquinilla hecha de hueso tallado. Dos conchas afiladas se ajustaban a presión a ambos lados de un eje en cuyo extremo había engarzado un mecanismo giratorio. "¿Esta mujer es increíble!, exclamó el hombre". ¿Con qué me sorprenderá la próxima vez?".

Cuando el volvió, se encontró que la mujer llevaba como único atuendo unas hojas de parra estratégicamente situadas y un intenso aroma a magnolias.

Ella le hizo señas con la mano para que se sentara a su lado. "Dime" comenzó a musitarle con voz sugerente mientras se sentaba más cerca de él "hemos estado aquí durante mucho tiempo. Te habrás sentido muy solo. Estoy segura de que hay algo que realmente te gustaría hacer ahora, algo que has estado añorando durante todos estos meses. ¿Verdad...?" dijo mirándole a los ojos directamente.

Él no podía creer lo que estaba oyendo: "¿Quieres decir ... " -replicó-"... que puedo ver desde aquí mi correo electrónico?".
 

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Creado el 20/02/2007 16:45 - Ha recibido 265 visitas
 

Comentarios


Fecha20/02/2007 23:37 ha escrito:

DANI, UN SALUDO. CUCHA TE IBA A HACER UNA PREGUNTA, ES QUE ESTOY UN POCO ESPESO TIPO LUISMA.

DESPUES DE LEER EL CORREO ELECTRONICO...... LA COLEGA SE QUITO LAS HOJAS DE PARRA, SI O NO.

 

UN ABRAZO. CAMPEON

 

 
Fecha21/02/2007 09:17 ha escrito:
No lo sabemos el yuppi estaba leyendo su correo electrónico y no se fijo en las parras... lo siento BECKAM,

Un abrazo
 
Fecha21/02/2007 15:57 ha escrito:

Para que luego digamos (nosotras, las mujeres, que somos mu mal pensadas) que siempre vosotros estáis pensando en lo mismo, que las pocas neuronas que tenéis no están en el cerebro sino más abajo y no sé cuantas cosas más. No es más que una leyenda urbana.

Llega un imbécil y nos tira por tierra la teoría.
Claro, que ejque a lo mejor el de esta historia está buscando la neurona.


El chiste mu bueno, eh
 

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